¿Qué significa
manipular? Manipular equivale a manejar. Únicamente son suseptibles
de manejo los objetos. Un bolígrafo puede ser utilizado para mis fines,
desecharlo, dejarlo aquí o allá... Estoy en mi derecho pues se trata
de un objeto. Es una realidad que carece de personalidad propia, ya
que no tiene inteligencia, voluntad, capacidad creativa, etcetera. Puedo
por lo tanto poseerla,, dominarla, disponer de ella, suplir su falta
de iniciativa con mi capacidad para crear diseños o proyectos y realizarlos.
Los seres humanos por estar dotados de
inteligencia y voluntad, podemos orientar la vida conforme a nuestra
propia vocación o al ideal que nos hemos propuesto realizar. Si al tratar
a una persona no respeto su capacidad de iniciativa y la tomo como un
ser poseible, manejable y dominable a mi arbitrio e intereses, redusco
a la persona al nivel de objeto, lo cual supone un envilecimiento injusto.
Quién es un manipulador? ¿Nosotros somos
manipuladores?.
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Manipulador es....un vendedor de coches
usados que nos está vendiendo un automovil que en otras circunstancias
no compraríamos y un padre responsable quien, en su omnisapiencia,
decide a cuál universidad debe asistir su hijo y sobre la carrera
que debe hacer. Es el culto profesor que repite fríamente una
materia sin opiniones propias; el simpático niño que trata de
que su abuelo juegue con él en la arena; es la rubia no tan tonta
que sensualmente distrae al jefe para que no se fije en su mala
ortografía;
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Es el adolescente que se está trabajando
a los adultos a su alrededor para que le compren el reloj de diez mil
pesos que quiere para bucear; es eltrabajador que desea saber primero, y ante
todo, cuáles son los beneficios adicionales que va a obtener de su trabajo,
sin importarle lo que tiene que hacer para desempeñarlo bien y es el
marido que esconde su verdadero ingreso a su mujer para poder usar parte
de éste en sus placeres privados y la buena mujer que suavemente seduce
a su marido para que le compre el vestido nuevo que puede o no pagar.
El manipulador. somos todos nosotros, consciente
o inconscientemente. Es el que utiliza todas las artimañas falsas que
podemos absorber entre la cuna y la tumba para ocultar la naturaleza
vital que tenemos, lo que sentimos, y en el proceso, nos reduce a cosas
susceptibles de ser controladas.
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Desde luego que no toda la manipulación
es mala, alguna es necesario para sobrevivir ganándose la vida.
La gran tragedia es que actualmente muchas personas han perdido
toda su espontaneidad por medio de la manipulación; han perdido
su capacidad de sentir y expresarse directa y creativamente, rebajándose
así para convertirse en un autómata. Puede hablar de sus sentimientos,
pero dificilmente los siente. Reduce su vida a una serie de ejercicios
verbales e intelectuales y a ahogarse en un mar de palabras. Utiliza
una enorme cantidad de máscaras y de frases que esconden sus verdaderos
sentimientos, sin darse cuenta de la riqueza verdadera que tiene
por ser.
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Un manipulador es quién emplea a los
demás como si fueran cosas. Es quién dice las cosas con la intención
de que otra persona reaccione de determinada manera. La marca
del manipulador es que esconde sus verdaderos sentimientos. Sus
palabras dicen una cosa, y su lenguaje corporal, otra. Manipula
a los demás para que le den lo que necesita, pues se considera
incapaz de proporcionárselo él mismo. Aprendimos desde pequeños
que ésta era la forma en que podíamos conseguir lo que necesitábamos,
es cuando nos fuimos separando de nosotros mismos. Pero cuánto
más nos servimos de nuestro potencial para manipular a otros,
cuánto más culpamos a los demás, al irnos separando más de nosotros
mismos, más neuróticos y más enfermos nos volvemos.
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Lo opuesto del manipulador es el ser auténtico.
Una persona auténtica confía en sus sentimientos, comunica sus necesidades
y sus preferencias, admite sus deseos y sus culpas, ofrece ayuda verdadera
cuando se necesitay, entre muchas otras cosas, es honesta y constructivamente
vehemente. Por otra parte el manipulador por lo general esconde y disfraza
sus sentimientos verdaderos detrás de un repertorio de conductas que
recorre la escala desde una hostilidad arrogante hasta una lambisconería
servil en su campaña continua por satisfacer sus propios deseos.
La paradoja es que cada uno de nosotros
es en parte un manipulador y en parte auténtico, pero que podemos volvernos
cada vez más auténticos expresando nuestro verdadero ser, aquello que
sentimos y necesitamos.
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Hay muchas formas de manipulación, algunas
de éstas son: Con el silencio; con las enfermedades; con la fuerza
física; con la agresión verbal; con la amenaza de muerte; con
la seducción; con el dinero; con la indiferencia; con la sobreprotección;
con las expectativas; con la represión; con la debilidad; con
la fortaleza, etc.
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Al manipular tratamos de obtener lo que
necesitamos de los otros pues tenemos miedo de perder la aprobación
de los demás.
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El pedirle a los demás que satisfagan
nuestras necesidades tiene sus riesgos: pueden negarse a hacerlo,
pueden lastimarnos, rechazarnos o abandonarno. Si los manipulamos,
la posibilidad de sufrir un rechazo directo es menos porque, la
mayor parte de las veces, la manipulación no permite que la persona
que está siendo manipulada se dé cuenta de que la estamos utilizando;
sin embargo, con el tiempo puede descubrirlo y mostrar resentimiento
a menos de que al satisfacer nuestras necesidades haya satisfecho
las propias.
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La manipulación indirecta puede tomar la
forma de una actuación representando el papel de personas desamparadas,
de la formulación continua de preguntas, del intento de parecer estar
lastimados o de una infinidad de comportamientos que hacen que la persona
manipulada sienta que el manipulador no puede enfrentarse a la vida
sin que se le ayude. Desgraciadamente esto se convierte en hábito.
De esta manera, la manipulación que hacemos
de los demás sustituye la comunicación genuina que podemos tener con
ellos y nos mantiene dependientes de las respuestas que puedan dar a
nuestras necesidades.
Nuestra
tendencia a utilizar técnicas para manipular disminuye conforme situamos
nuestros deseos en una perspectiva clara y comprendemos que existen
otras formas de satisfacer nuestras necesidades. Así mismo, los riesgos
que implica expresar nuestras demandas de manera directa también disminuyen,
en consecuencia, podemos estar más dispuestos a utilizarlas, lo que
nos permite tener mayor capacidad para responder.